Emprender con ansiedad II: La montaña rusa

Llevo bastante tiempo sin escribir por aquí. No, no quería abandonaros, pero lo cierto es que he tenido un caos vital y de trabajo en el que ha sido complicado reorganizarse comenzar de nuevo. Porque para mí, al menos, tener TAG (podéis leer mi primer post sobre emprendimiento y ansiedad aquí) supone eso: un ciclo de nuevos comienzos.

Vivo en una montaña rusa constante. Cada vez, eso sí, las caídas son menores. Para que os hagáis una idea, esta es mi evolución desde que me tomé en serio el ir a terapia y aprender más sobre mí misma y mi salud mental. Creo que los que vivimos así experimentamos algo parecido a esto (en mi caso está dibujado así porque considero que he mejorado bastante, pero es únicamente mi caso).

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No sé dibujar, no me juzguéis

Como decía, vivo en una montaña rusa. En cada caída acabo pensando que vuelvo a estar mal y que este ir y venir de emociones no va a acabar nunca. Me cuesta bastante ver la “salida” al bajón. Por supuesto, tengo gente cerca que me ayuda a relativizar, que se ha informado sobre el tema y me ayuda a que vea todo el cuadro, a que entienda que, aunque estoy mal “estoy menos mal” que antes.

Quería hacer un segundo post hablando del tema porque muchos me habéis comentado que también tenéis ansiedad (ya sea dese hace poco, la sufrís más bien con motivo del estrés o simplemente como algo muy ocasional) y que el primer post os ayudó.

Hablemos de las bajadas

La verdad es que llevo unas semanas en ese bajón del que hablamos. Ha venido muchísimo trabajo acompañado de retos personales de golpe y, la verdad, he acabado en una tormenta de autoexigencia, estrés y autocastigo que, aunque ya conozco bastante bien, me cuesta llegar a evitar. Principalmente a eso se ha debido el parón en el blog, claro.

He tenido días en los que no he querido salir de la cama hasta la 1 de la tarde, días en los que he acabado 12 horas trabajando y días en los que he acabado con ataques de ansiedad por cualquier cosa. Sin embargo, y esto es algo que pasa bastante a menudo cuando tenemos ansiedad y que en The Mighty ya han mencionado: la mayoría de mis amigos piensan que estoy genial. Soy una persona bastante dicharachera, suelo ser clara hablando de mi ansiedad, pero es raro que la gente que me rodea llegue a verme mal del todo. Pueden saber que no lo estoy pasando bien, pero a sus ojos, seguramente, parecerá que todo está como siempre cuando realmente estoy en medio de esa tormenta perfecta. No es culpa de mis amigos, por supuesto, tampoco mía. No es algo que yo quiera ocultar, es algo que se da. Que nos ocurre sin más en salud mental y de lo que también hay que hablar: nunca sabes lo que está pasando el otro.

¿Por qué os cuento esto? Porque creo que hacer un post sobre cómo me organizo las rutinas o qué herramientas uso no tiene sentido si hablo de la ansiedad como algo que he superado. No la he superado. He aprendido a conocerme y puedo manejarla un poquito mejor. Pero sí, hay bajones. Bastantes. Intento que estos no interfieran en mi trabajo, pero a veces pasa y hace falta decirlo alto y claro. 

Obviamente, os estoy hablando de mí. Cada persona es un mundo y conozco gente que sí que ha superado la ansiedad. Por mi parte, lo único que puedo decir es que mi caso es una historia de crecimiento, de cómo cosas que antes me provocaban un ataque de ansiedad ahora me provocan algo de ansiedad, pero sin llegar a altos niveles.

Tampoco voy a pintarlo todo negro porque, como veis en la imagen donde os muestro mis maravillosas dotes artísticas, puedo decir que he crecido muchísimo personalmente. Que ahora digo sí a muchas cosas a las que antes decía no por la ansiedad y que soy capaz de comprenderme y aceptarme. Eso hace, por supuesto, que los bajones sean más llevaderos y que sepa hacer malabares con la ansiedad cuando vuelve a acompañarme.

La cuestión es que me parecía que también había que hablar de esa zona de la montaña rusa de la que nadie habla, porque seguramente es con esto con lo que todos nos sentimos identificados.

¿Cómo salgo del bajón?

No, no voy a dar una receta porque no hay recetas para esto (ojalá). Pero sí os voy a decir lo que normalmente termina pasándome.

En mi caso, cuando llegan los momentos bajos, acabo en un bucle de emociones. Aparecen mil inseguridades, tristeza, ira, más tristeza… Me siento mal por cualquier cosa y suelo autocastigarme con rumiaciones (pensamientos recurrentes que no terminan nunca) que me hunden más en ese estado. Yo he aprendido a dejarme caer un poquito. A dejarme expresar esas emociones, eso sí, sin recrearme en ellas (porque yo, personalmente, suelo caer en eso). Me dejo un día para estar triste, para vivir esa emoción y me dedico a hacer cosas que me relajan. Antes solía desesperarme por no vivir eso, por no estar mal y eso acababa frustrándome. A veces, también acababa recreándome en la tristeza de tal forma que terminaba pensando que caería de nuevo en la depresión por la que pasé hace unos años, lo que tampoco me ayudaba, la verdad. Así que mi solución ha sido llegar al término medio: aceptar que hoy voy a estar triste y que tengo que relajarme para que pueda recuperarme mañana. 

Como apunte, si el bajón es gordo (mirad, voy a usar estas expresiones porque no estoy hablando de algo fácil como para encima usar vocabulario técnico), salir de él se convierte en un verdadero reto. Con un día no basta y, efectivamente, acabo desesperándome. Así que lo hablo con la persona que más me comprende y se interesa por ayudarme y aprender. Acabamos hablando sin objetivo concreto, pero termina saliendo todo. En mi caso, es como hablar conmigo misma y, he de decir que comprender por qué estoy peor me ayuda a salir de ello. Así que dejar que la conversación fluya, desahogarnos y aceptarnos suele ser mi plan B.

Si tras esto no estoy mejor, la verdad, no tengo fórmula que daros. Básicamente, me ayudo de los profesionales que trabajan conmigo y que me han ayudado a mejorar. Pedir ayuda es necesario y, da igual que ya hayas estado en terapia, por mucho que lo creas no es “volver atrás”, no estás retrocediendo, estás creciendo. Así que, por favor, pedid ayuda cuando la necesitéis.

Hecho esto, toca volver a mi rutina y mis hábitos. En este bajón he empezado a usar una app de gestión de hábitos y productividad (qué sorpresa, eh) que me ayuda a establecer rituales que seguir por la mañana, tarde y noche. Los rituales están configurados de forma que me son cómodos de seguir, me gustan y me ayudan a tener más energía durante el día y estar motivada. Os dejo mis rituales, por si os sirven de inspiración:

Ritual de mañana:

  • Beber un vaso de agua.
  • Desayuno.
  • Ducha.
  • Mindfulness (para hacerlo uso la app Headspace y me sienta bastante bien hacerlo. Si sabéis inglés os la recomiendo muchísimo, tenéis 10 meditaciones guiadas de prueba).
  • Escribir una página de mi diario (sin pensar mucho, escribiendo lo que venga a la cabeza).
  • Revisar mi Todoist.

Ritual de tarde:

  • Ajuste y revisión de Todoist.
  • Limpiar y ordenar.
  • Desconectarme y crear (elijo cosas que me relajan y me hacen mejorar mi autoestima. Normalmente hago como que dibujo, hago cositas de scrapbook… y, para qué engañarnos, juego a algo).

Ritual de noche:

  • Leer antes de dormir (me ayuda bastante a dormirme y a veces es complicadísimo dormir con la ansiedad presente).

 

Obviamente, esto os puede sonar muy “artificial”. Para mí es natural y me ayuda muchísimo, pero, como decía, cada persona es un mundo. Yo solo doy ideas por si os ayudan. El tema de mindfulness es también complicado, hay personas con ansiedad a las que les provoca más ansiedad aún, así que porfa, si os sienta mal, no os forcéis a hacerlo: buscad vuestro ratito de relax en lugar de forzaros a hacer mindfulness o técnicas de relajación si no os sientan bien.

Sobre la app que uso, aunque no creo que sea muy importante, igual os sirve. Se trata de Fabulous. No sé si la recomendaría 100% porque hay cosas que no terminan de gustarme, pero personalmente, configurar alarmas y que me obligue a hacer cada ritual porque salen en mi pantalla del móvil, hace que me centre y empiece el día con los hábitos que he programado sin entretenerme en redes sociales.

Además de esto, hago lo que ya os comenté en el post anterior sobre el tema, y me organizo para no tener líos en mi cabeza y tenerlo todo bien planificadito.

Post sobre organización I

Post sobre organización II

Como conclusión, yo he descubierto que tener una rutina me ayuda a ser más estable. Como he dicho, para mí los bajones terminan siendo inevitables, pero si tengo una rutina salgo de ellos antes de tiempo, por lo que las rutinas se han convertido en parte de mi día a día. Ahora estoy trabajando en tener una rutina los fines de semana y en vacaciones, de forma que me ayude a volver al trabajo motivada y concentrada.

¡Espero que el post os haya sido de ayuda!

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Llançadora de projectes d’economia social i solidària de Mataró

El día 20 de marzo tuve la oportunidad de asistir a la presentación de la lanzadera de proyectos de economía social y solidaria de Mataró, que organiza el Ayuntamiento de Mataró junto con Tandem Social.

Como los que me seguís sabréis que he pasado por el último programa de emprendimiento social de Barcelona Activa, también con el asesoramiento y poyo de Tandem Social, así que, cuando hicieron la reunión informativa sobre la lanzadera, me sugirieron que asistiera para contar un poco mi experiencia junto con otros compañeros que habían pasado por programas también organizados por Tandem Social.

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El marketing en emprendimiento social, entrevista a Guillem Bargalló

Esta semana traigo a alguien muy especial para mí y mis compañeros de equipo.

profileGuillem Bargalló es licenciado en economía y se especializó en marketing digital y comercio electrónico trabajando en este área desde hace más de cinco años. Pero, siendo honestos, Guillem no es solo alguien especializado en marketing. Ha sido uno de los descubrimientos de 2016 y gracias a él uno de mis proyectos ha conseguido despegar, aunque aún nos queda mucho por hacer. Guillem es una de esas personas que tienen pasión por el emprendimiento social y que saben cuidar con mimo los proyectos que le llegan. Todos sabemos que el marketing es una herramienta que debemos usar en nuestros proyectos y Guillem sabe cómo usarla sin olvidar los por qué y para qué iniciales del proyecto.

Hoy, el creador de El Bien Social (el portal de empresas y proyectos de economía social), nos habla de marketing y emprendimiento social.

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Cómo plantear una sesión de naming

Escoger el nombre perfecto lleva su tiempo y, además, es un proceso lleno de dudas.

Para empezar, el nombre perfecto no existe. Nuestro nombre llegará a algunas personas pero no gustará tanto a otras. Siempre vamos a encontrarnos con alguien que no comprenda por qué nuestro proyecto se llama así. Pero hay unas reglas básicas que nos ayudarán a elegir el mejor nombre posible.

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Emprendimiento en salud mental: Movimientos que inspiran

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¿Listos? Allá vamos.

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